domingo, 9 de marzo de 2014

Margaritas como Terapeutas de Pareja

Joder, sí. Esa ironía fina, ese "me quiere", "no me quiere". Una margarita depositada en una silla, tras un escritorio de madera de caoba, los integrantes de la pareja van explicando cosas y luego le quitan un pétalo a la margarita para interpretar una respuesta. Un oráculo floral.
El caso es que funciona. Salgan como salgan de la consulta, las parejas ya no quieren a otros terapeutas más que a esos. Y se los recomiendan unos a otros, como el tema de cotorreo principal en los aburridos cócteles de empresarios muy ricos.
Cientos de psicólogos y psiquiatras pierden el trabajo y cierran sus consultas, marchando al exilio.

Grimmer