Vas en un autobús vacío, sube un señor y se sienta. Tú estás sentado en la parte de atrás y el otro tipo en la parte delantera, con varias filas de asientos de margen antes de la última. El asunto es que el autobús está subiendo una cuesta odiosa y llegando a un cruce, un coche pasa muy rápido por delante y el conductor tiene que frenar muy en seco con la velocidad que llevaba. Un golpazo muy doloroso, muy forzado. Joder, que el señor que tienes delante atraviese varias filas de asientos con la fuerza del frenazo, pero de una forma muy natural. No estás drogado, no estás experimentando ninguna clase de alucinación rara e inútil, has visto lo que has visto. El cuerpo del señor ha adquirido de pronto esencia de ectoplasma, una mierda muy extraña, y de alguna manera ha logrado desmaterializar sus órganos vitales, todo, para poder atravesar los asientos sin el menor incidente. Es más, que le veas atravesar los asientos y adviertas cómo su cuerpo flota un instante en el aire antes de acomodarse en el respaldo de la fila que ha elegido, rollo levitación. Y el cabrón seguía siendo sólido, no provenía de un puto universo etéreo, ERA MÁS HUMANO QUE TÚ. Te rompió la física. Realidad, a que juegas, puta.
Grimmer